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Daniel Salaverry: Gobernar con lealtad al Perú

El electorado está cansado de disputas estériles, propuestas populistas, blindajes vergonzosos y procesos judiciales sin término, sobre todo cuando afrontamos una pandemia, que ha devenido en una crisis económica que golpeado duramente a todos los peruanos.

El enfrentamiento entre el Congreso y el Poder Ejecutivo ha sido uno de los lastres que hemos tenido que arrastrar en distintos períodos de la historia. El pobre nivel de los parlamentarios –y sus evidentes intereses y corruptelas– nos obligan a replantear el sistema de representación.

Cuando proponemos una nueva Constitución, lo hacemos tras encontrar demasiadas trabas y contradicciones en la Carta Magna que ahora vemos agotada. El Perú de hoy tiene nuevas necesidades y afronta diversos desafíos. Es necesario impulsar nuevas reglas de juego y una nueva economía social de mercado, con verdadero énfasis en lo social.

Quienes conocen mi trayectoria, saben que siempre he actuado con la mayor responsabilidad, y el sentido de trascendencia que debe acompañar a los representantes democráticos.

 A ellos desde ya les digo, cualquier cambio de nuestra Ley de Leyes, necesariamente tendrá que contar con un amplio y expreso consenso nacional, el proceso de generación de riquezas no puede ir en contra de los derechos humanos de todos los ciudadanos y ciudadanas.

No es fácil resumir en pocas palabras las claves de nuestro Plan de Gobierno, pues se trata de un documento con un detallado sustento técnico. Pero sí es posible dar algunos alcances sobre ciertas medidas y políticas concretas, con el ánimo de orientar el debate en busca de soluciones a los problemas del país.

El presupuesto del Ministerio de Salud es algo menos de veinte mil millones de soles. Adicionalmente, los peruanos gastamos unos seis mil millones en salud.

Con una inversión de cinco mil millones de soles en infraestructura, equipamiento y recursos humanos orientados a la Atención Primaria, reduciremos en un 50% la demanda que generan en los hospitales los pacientes de diversas enfermedades, no sólo por COVID-19. Esto permitirá ofrecer una atención más inmediata y de calidad. Las últimas décadas, los sucesivos gobiernos han invertido en grandes ingenios hidráulicos que han dado lugar al auge de la agro-exportación. Pero, ha llegado el momento de apostar por el pequeño y el mediano agricultor, con financiamiento, recursos hídricos y apoyo tecnológico, pues son ellos quienes tienen que garantizar la seguridad alimentaria.

Es importante generar un sinceramiento en el derecho del uso de los recursos hídricos, además de implementar un sistema de siembra y cosecha de agua. Asimismo, es indispensable proteger la producción nacional, generando un adecuado plan nacional de cultivo y riego.

En diversos productos de este sector, hemos visto cómo se conquistan nuevos mercados, se mejoran los cultivos, y sube en consecuencia el nivel de vida de las familias que trabajan en el campo. Tenemos que ser capaces de replicar estas experiencias con quienes producen para el mercado interno. Nuestro sistema educativo ha realizado algunos avances significativos. Sin embargo, siendo un país tan diverso en geografías y culturas, necesitamos replantear los sistemas pedagógicos y acercarlos más a la realidad de cada pueblo.

No podemos ceder un milímetro a quienes entran en campaña con el único propósito de continuar con sus universidades fraudulentas. Apostamos por la SUNEDU. Pero exigiremos a la comunidad universitaria que adapte su plan de enseñanza a la vanguardia de este mundo globalizado.

La  informalidad aumenta en todas las ciudades del país, y la única propuesta de ciertos sectores es la implementación de medidas represivas. En ese sentido, dentro de nuestra propuesta de gestión descentralizada, promoveremos el desarrollo de espacios urbanos comerciales. Los informales no son delincuentes, son padres, madres, hijos e hijas que buscan llevar el sustento diario a sus hogares, el estado debe bridarle las herramientas necesarias e incentivos para que ingresen a la formalización.

El desafío es grande y la tarea inconmensurable. Pero los peruanos tenemos una elevada capacidad para recuperarnos y recobrar el optimismo, sabiendo que gozamos de una tierra pródiga y un pueblo trabajador y esforzado.

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